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Cómo conectar sin contagiar

Por: Pilar Ortiz


Transcripción del video blog

La humanidad se enfrenta, por primera vez en más de cien años, a una crisis sin precedentes. La pandemia del Covid-19 ha cambiado de golpe la realidad de todos en muy poco tiempo. Estamos lejos de nuestros seres queridos; sentimos miedo, desazón, y ansiedad por la gran incertidumbre a la que nos enfrentamos. El ser humano es adaptativo por excelencia; por milenios nos hemos enfrentado a la adversidad y la hemos superado juntos, porque eso es lo que hacemos.

Los efectos de la cuarentena no se reducen a estar lejos de amigos y familia, también se reflejan en un cambio de rutina. Y no me refiero solamente a quedarnos en casa; todo lo haremos diferente de ahora en adelante. Si queremos ir al supermercado, lo hacemos prevenidos, con mascarillas, y con rapidez por miedo a contagiarnos. En ese proceso, nos podemos convertir en figuras aisladas y agresivas. Nuestro lenguaje corporal muestra a un ser tensionado, asustado y listo a defenderse, pero, ¿realmente es esto lo que queremos comunicar?

La realidad que conocíamos a finales de 2019 ya pasó, y lo que vivimos ahora continuará en el tiempo como nuestra nueva realidad. Quiero que encontremos la forma de comunicar y proyectar positivamente, mientras protegemos nuestra salud y la de nuestros seres queridos. Allí entra a jugar la ahora indispensable mascarilla, tapabocas, barbijo o como la llamen en tu país. Con ella, estamos cubriendo la parte de nuestro cuerpo que normalmente relacionamos con la comunicación. Te preguntarás entonces, ¿cómo puedo mejorar mis habilidades de comunicación si tengo tapado el instrumento que más uso para esto?

Recordemos que para comunicar es necesario crear una conexión con la audiencia. Para lograr esto, debemos buscar que quienes nos ven y escuchan sientan una conexión con nosotros; en cierta medida queremos que sientan empatía. Este sentimiento tan humano está escaseando por estos días y por eso quiero que trabajemos juntos por encontrarlo nuevamente y explotarlo al máximo, con el objetivo de sentirnos mejor y hacer sentir mejor a los demás en estos momentos difíciles.

Pero, ¿cómo generamos empatía con completos extraños; con el cajero o el mesero en un restaurante, con la persona que acabas de conocer para un negocio? Normalmente, basta con una sonrisa. La solución entonces es sonreír con nuestro cuerpo, pues con la boca nos será imposible por un tiempo. Y, ¿qué mejor que sonreír con los ojos?, ¿qué mejor que conectar con alguien a través de su más puro canal hacia el exterior? Puede sonar difícil y seguramente al principio se sentirá un poco raro, pero te aseguro que con práctica verás la diferencia. Párate frente al espejo con tu mascarilla puesta y mírate a los ojos. ¿Qué sientes? ¿Crees que puedes animarlos un poco más? ¿Sientes que ves a una persona cálida y lista a proyectar lo mejor de sí? Si no lo ves, cambia de enfoque y vuelve a intentar, te prometo que lo lograrás.

Así como una sonrisa cambia la percepción de la gente hacia ti, el tono y volumen de tu voz exaltan u opacan lo que tienes por decir, dependiendo de cómo lo uses. Al tener una capa extra que bloquea las ondas de sonido de nuestra voz, debemos hacer un esfuerzo extra por proyectar nuestra voz hacia adelante. Hoy se vuelve aún más importante vocalizar. Te invito a hablar más claro, a modular y a hablar de frente a tu interlocutor, pues es más difícil comprender lo que dices.

¡No te desanimes!, todos estamos en esto juntos y por eso mismo es bueno buscar formas de entendernos mejor. Hemos visto como en los últimos días se han venido relajando las medidas de aislamiento o cuarentena alrededor del mundo, te invito a que uses tapabocas y a que practiques sonreír con los ojos y la proyección de tus ojos, para que contagies al mundo de tu felicidad y energía, mientras nos cuidamos del virus.

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