Pilar muy personal -American Sniper

Silencio total. La película termina y en el teatro no se oye ni un respiro. Se murmuran comentarios pero nada que llame la atención. Es evidente el contraste después de dos horas de sonidos de guerra, de balaceras y de disparos.

Las opiniones por la historia, la dirección, la producción, son contrarias y muy diferentes entre sí. Algunos sienten que es buena y que se le hace honor a tantos soldados que luchan por defender a su país, otro creen que se queda corta contando una de tantas historias y recreando a medias una realidad que no se ve reflejada a escala de lo que verdaderamente es. A otros, solo les interesa burlarse en las redes sociales y para eso, se enfocan en la versión de que la bebé que cargan los protagonistas en una de las escenas es una muñeca.

Es muy complicado llevar a la pantalla la historia actual, y más cuando implica muerte. Las llagas y los recuerdos están muy frescos. Colombia es un buen ejemplo, ya que con mucha frecuencia –más de la que varios quisiéramos– se estrenan novelas y series que reviven las guerras internas, la intriga del narcotráfico y sus protagonistas, la corrupción del sistema, etc. Quienes han vivido de cerca algunas de las circunstancias tendrán su propia opinión de la puesta en escena.

A mí personalmente no me gusta que lleven a la pantalla algo tan negativo y que dejó tanta marca en millones de colombianos. Es otro negocio y no me gusta. En general, no veo este tipo de novelas ni series porque no quiero seguir apoyando fuentes de violencia. Sin embargo, sólo he visto la de El Capo, y por dos razones específicas, la primera: mi esposo quería tener algún punto de referencia sobre una realidad de la que nos oye hablar mucho pero de la que no tenía conocimiento concreto. Y la segunda: porque mi primer año como reportera en un noticiero de televisión, fue precisamente 1989, una época de terror en Colombia en la que el país sufrió daños irreparables y quería ver cómo narraban los hechos.

El reto de El Capo o de American Sniper es contar la historia bien contada y presentarla lo más fiel posible a la realidad. Es el retrato actual de un país. Otro punto importante es que generalmente los libros traen más contenido y fuerza en los personajes. Complejo.

Uno vive una realidad en la ciudad, trabaja, hay clases en el colegio, va al supermercado, al cine, a la reunión. Al tiempo, algunos compatriotas, ya sea en Colombia o en Estados Unidos están viviendo una guerra desgarradora a millas de distancia. Ven y viven atrocidades. Sufren cambios emocionales drásticos. Entregan mucho más de lo que unos actores pueden representar en el cine o la TV. Por eso siempre que se produzcan películas o series como estas habrá reacciones encontradas.

De “magnífica a terrible”, se oyen opiniones. Sin que me pareciera maravillosa, creo que es una película bien contada, pero que fluyó solo a partir de la segunda hora y no antes. El final es triste y real… Bien manejado a nivel de planos y emociones. Directo al corazón. Cuando veo una producción como esta siento que la dimensión es otra.

Valorar lo que hacen otros lejos de sus familias y por el amor a su patria es más importante que el retrato subjetivo que cada una de las escenas pueda tener. En mi opinión, cada persona debe verla y sacar sus propias conclusiones… .

La ficción o puesta en escena nunca alcanzará a la realidad.
La vida es muy, muy frágil…
La libertad no se consigue sin esfuerzo.
Valorar los pequeños detalles del día a día no tiene precio.
Sin duda para los soldados la verdadera guerra empieza cuando regresan a casa.

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