Pilar Muy Personal – Cerrando la Brecha

Cuando yo llegué a este país hace 16 años las cosas eran muy diferentes. Los hispanos que conocí, eran de aquí y preferían hablar en inglés, había sólo unos cuantos restaurantes tradicionales y no existían noticieros en español. La ciudad y sus alrededores sin duda han cambiado. Recuerdo que cuando llegué en 1998 pensé que yo era totalmente bilingüe, que hablaba inglés con fluidez y que no tenía nada de acento. En fin, estaba equivocada y de inmediato me puse a estudiar inglés. ¡Fue ahí que conocí a mis grandes amigas!

Yo venía de un país llamado Colombia con O y no Columbia con U. Nunca había oído hablar de Ybor City y la verdad ni sabía que los cubanos tenían un sándwich con nombre propio, además solo había trabajado con colombianos nunca con venezolanos, americanos o mexicanos. Eso lo aprendí acá. Y mi favorita: nunca había utilizado la palabra Hispana para identificarme. Yo era, hasta donde creía, una mujer colombiana y blanca con sangre indígena –si se quiere– pero no latina u otra como nos describen en los formularios oficiales.

Obviamente aquí tienen que unificar a los hispanos y con orgullo nos convertimos en un grupo étnico más allá de la bandera propia. Un grupo con poder económico, político y social. Pero, en esencia lo que nos diferencia no lo perdemos por nada. Entonces todos celebramos la herencia hispana, revivimos nuestras tradiciones y aprendemos las de otros países.

Tampa era distinta sin duda, había conceptos errados y ninguna conexión entre anglos e hispanos. Faltaba un puente entre los dos mundos. Aún falta fortalecerlo.

Recuerdo que no conocía a nadie y que mis vecinos americanos oían encantados mis historias de reportera de televisión en un país como Colombia que a propósito, cuando me inicié como periodista en 1989, vivía un momento muy violento de su historia. Nuestra historia. Yo les contaba cómo me habían asignado viajar a Medellín de urgencia para cubrir la noticia más importante del día, de la década: la muerte de Pablo Escobar, el más temido capo de las drogas del momento.

Y con mucha curiosidad por saber más, me escuchaban mis narraciones como cuando les decía que temblaba de miedo, no tanto por los riesgos de la ciudad, sino porque saldría por primera vez en vivo en la televisión y frente a millones de colombianos que estarían mirando. Estaba petrificada, pero a la orden de 3, 2, 1 todo salió bien reportando en vivo desde Medellín, Colombia. Yo les contaba mis historias para practicar inglés, y ellos preguntaban como queriendo saber más de un mundo totalmente ajeno y novedoso.

En medio de esas conversaciones también aprendí de los americanos y empecé a admirar sus cualidades: lo prácticos que son, su manera estratégica de pensar y la importancia que le dan a ser puntuales. En eso, todavía los latinos tenemos mucho que aprender. Ellos también interesados por nuestra cultura preguntaban más y más y aprendían que somos muy buenos trabajadores, leales y bastante unidos a la familia. Además saben que hablamos español, que compartimos raíces similares pero que somos diferentes dependiendo del país de origen.

Y si escuchan con atención, y nosotros compartimos con emoción, se enteran de cosas que no están en ninguna cartilla… Por ejemplo, que eso que la mayoría de nosotros llama orange-naranja, los puertorriqueños lo llaman china, que la comida colombiana no es picante y que el mariachi es de México. Se aprenden palabras como chévere, parranda y rumba porque el solo sonido de la rr les parece llamativo.

Ser latino o hispano en este país es una oportunidad para nosotros y para ellos. Los retos que representa la diversidad en cuanto a la influencia, al crecimiento y a la variedad de los grupos latinos en la  Bahía de Tampa son el momentum para trabajar unidos en acortar esa distancia.

Bridging the gap, o acortar esa distancia es responsabilidad de todos. A medida que los nuevos inmigrantes se adaptan a este sistema, también los educadores, legisladores, y empresarios deben conocer más a fondo sobre la cultura latina para así poder servir y entender a fondo sus necesidades. Ni ellos ni nosotros queremos perder nuestras raíces y no hay por qué, pero al compartir el espacio en donde vivimos, si debemos tener en cuenta que el compromiso no puede ser de un solo lado.

Yo he dedicado mi tiempo y mi nueva herramienta como oradora a cerrar esa brecha y te invito durante este Mes de la Herencia Hispana a compartir algo de nuestra cultura con un americano, quizás llevarlo a almorzar y explicarle algo de los sabores nuestros, quizás a tomar un café con leche y permitirle que haga cualquier tipo de pregunta. En la medida en que celebremos la herencia hispana con los de aquí, vamos a poder cerrar esa brecha con los de allá más fácilmente. Misión imposible si nos aislamos.

Yo me siento orgullosa de ser colombiana de nacimiento, orgullosa de ser hispana por mis ancestros y orgullosa de ser americana por decisión personal. Esta es una invitación a acortar las distancias sabiendo que en el desarrollo de este país somos una fuerza poderosa que cuenta y que vale. Somos un recurso imprescindible como empresarios, consumidores, inversionistas y empleados. Podemos marcar una diferencia sin olvidar que aquí las cosas se manejan diferente. Todos, tanto anglos como hispanos debemos saber que culturalmente pensamos distinto, sentimos distinto y tomamos decisiones de manera distinta. No importa de donde vengas ni donde estés.

Siempre recuerda que no nos definen las circunstancias, ni el color de la piel, ni las etiquetas que la sociedad nos impone. Vale la pena si nuestros esfuerzos nos llevan a lograr que las generaciones venideras se sientan orgullosas de su origen cualquiera que este sea.

Nota: estos son apartes del discurso de aceptación que estaré compartiendo este sábado 4 de octubre al recibir el premio que me otorga el Comité de la Herencia Hispana de Tampa como la Mujer Hispana de Tampa 2014 y es parte de mi sueño de acortar las distancias entre anglos e hispanos a nivel corporativo e individual con educación, charlas informativas y conferencias para los de aquí y los de allá (Bridging the Gap: connecting with Hispanics).

¿Y tú, dices si al reto? Entre todos podremos.